El museo quería ofrecer una experiencia interactiva que permitiera a los clientes sentirse parte de un juego y explorar contenido de manera innovadora e inmersiva, aumentando así la tasa de recuerdo y la sensación de pertenencia de los clientes.
Instalación de pantallas digitales estratégicas y un holograma a tamaño real que permite a los visitantes interactuar con personajes y contenido del museo, mejorando la experiencia desde la entrada.